{"id":152,"date":"2008-11-19T22:29:17","date_gmt":"2008-11-19T22:29:17","guid":{"rendered":"http:\/\/metalecabeza.wordpress.com\/?p=152"},"modified":"2008-11-19T22:29:17","modified_gmt":"2008-11-19T22:29:17","slug":"este-es-el-capitulo-cinco-de-la-novela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moralescom.com\/site\/este-es-el-capitulo-cinco-de-la-novela\/","title":{"rendered":"Este es el capitulo Cinco de la novela."},"content":{"rendered":"<p><em>Escribe: Alberto Morales.<\/em><\/p>\n<p>El personaje se encuentra con una mujer que va a tener una gran influencia sobre su vida. Es mayor que \u00e9l y as\u00ed empez\u00f3 la relaci\u00f3n.<!--more-->CINCO<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Regresa al apartamento y se dirige de nuevo hacia el balc\u00f3n. Le parece que desde all\u00ed, desde esa altura, puede organizar de mejor manera sus recuerdos y sus pensamientos para poder transcribirlos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cruz Helena le trae un caf\u00e9 humeante y \u00e9l se abstrae mirando hacia la ciudad que transpira hilaridad en la distancia. Estos son d\u00edas de fiestas y de feria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando se pregunta con el primer sorbo qu\u00e9 habr\u00e1 sido de Lucrecia, empiezan a desfilar por su memoria\u00a0 todas las mujeres de la adolescencia: Gloria y Estela, Sonia, Sandra, Matilde, Adriana\u2026 si, Adriana, la hija del periodista c\u00e9lebre.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es una trigue\u00f1a hermosa, espigada y l\u00e1nguida, de aire ausente y un discurso que solo admite lo trascendental. Tiene el cabello largo y lacio, un andar solitario, manos de pianista y ojos peque\u00f1os y p\u00edcaros que destellan cuando hace\u00a0 el gesto ocasional de intentar una sonrisa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue una relaci\u00f3n fugaz de pocas semanas que no alcanz\u00f3 a tener el calor suficiente para hornear un amor. La verdad fue que cada uno trat\u00f3 de cubrir con el otro el vac\u00edo dejado por rompimientos dolorosos, de manera tal que se les fue el tiempo en unas caminadas irracionales en las que, tomados de las manos, hablaban ya sobre la complejidad de la existencia, ahora sobre la certeza de la incertidumbre, o ejercitaban unos silencios eternos que los persuad\u00edan enga\u00f1osamente de su compatibilidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un d\u00eda, sin dolores ni remordimientos de uno y otro lado, ella le inform\u00f3 que se iba a Par\u00eds con Alan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se trataba de un franc\u00e9s rubio y despampanante, que apareci\u00f3 un d\u00eda en esas calles y se prend\u00f3 de ella con una tal ferocidad, que le sobraron argumentos para persuadirla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la conoci\u00f3 en \u201cMi Libro\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para ese tiempo ya no sal\u00eda de donde Pach\u00f3n. Era un cliente habitual y hab\u00eda sentido una profunda transformaci\u00f3n en su manera de relacionarse con el mundo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le sorprende la velocidad de los cambios que vivi\u00f3 por esos d\u00edas, porque s\u00f3lo ahora, en la perspectiva de sus recuerdos, entiende que realmente hab\u00edan pasado solo algunos meses desde su inesperado encuentro con esa vitrina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A partir de entonces los libros adquirieron para \u00e9l una dimensi\u00f3n sacra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De hecho, Adriana termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en un recuerdo perenne gracias al impacto brutal que le produjo entrar a su casa y conocer la biblioteca de su padre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le bast\u00f3 con atravesar la puerta de esa construcci\u00f3n modesta, all\u00e1 en el barrio Chipre, para dejarse sobrecoger por la presencia avasalladora de los libros que cubr\u00edan desde el piso hasta el techo todas las paredes, pasando por la sala, por el comedor y los corredores, hasta inundar tambi\u00e9n los dormitorios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adriana y su familia viv\u00edan literalmente sumergidas entre textos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese mismo d\u00eda vio de cuerpo presente al periodista c\u00e9lebre por primera y \u00fanica vez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estaba en su estudio &#8211; un cuartucho en el que apenas cab\u00edan \u00e9l y el escritorio &#8211; tecleando con sus dos \u00edndices a gran velocidad.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se trataba de un viejo monumental de gafas gruesas y cejas enormes que se limit\u00f3 a mirarlo como si no existiera mientras susurraba un saludo inaudible. Desde esa fecha lo ley\u00f3 en La Patria con aut\u00e9ntica pasi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A Pach\u00f3n no le gustaba lo que el periodista escrib\u00eda en su columna diaria. Dec\u00eda que era un reaccionario y que carec\u00eda de seriedad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No soportaba que un d\u00eda hiciera un sesudo an\u00e1lisis sobre la econom\u00eda cafetera, que otro d\u00eda hiciera una oda al brasier y terminara la semana diseccionando un texto de Albert Camus.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mirado desde la distancia de m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os es f\u00e1cil afirmar que Pach\u00f3n no ten\u00eda sentido del humor, que estaba enfermo de solemnidad y que era, adem\u00e1s de un aut\u00e9ntico iconoclasta, un genuino anarquista, de los de Bakunine. S\u00f3lo que para esa \u00e9poca \u00e9l no lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por esos d\u00edas la pasi\u00f3n del due\u00f1o de la librer\u00eda estaba centrada en el Teniente General Gustavo Rojas Pinilla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pach\u00f3n lo sab\u00eda todo sobre su \u00eddolo:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Que asumi\u00f3 el poder el 13 de junio de 1953 bajo el lema de \u201cpaz, justicia y libertad\u201d. Hombre, que eso era precisamente lo que Colombia\u00a0 necesitaba porque mi General encontr\u00f3 un pa\u00eds devastado por el terror de la violencia partidaria.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El cuento de que hizo un golpe militar es pura mierda. Quien mejor describi\u00f3 lo sucedido fue el ex presidente Dar\u00edo Echand\u00eda cuando dijo que mi General lo que dio fue \u201cun golpe de opini\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mi General ha estado siempre con los pobres \u2013 dice gesticulando &#8211;\u00a0 con los de abajo. Mire que \u00e9l cre\u00f3 La Confederaci\u00f3n Nacional de Trabajadores en 1954; el Movimiento de Acci\u00f3n\u00a0 Comunal para darle voz a los descamisados; la famosa Sendas y el Banco Popular, para que los pobres tuvieran cr\u00e9dito. Vea que todo lo que hizo mi General fue siempre muy bien intencionado, lo que pasa es que la oligarqu\u00eda quiere que nos de amnesia a todos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Afortunadamente ah\u00ed est\u00e1n las obras de mi General, esas que no se olvidan: La construcci\u00f3n del ferrocarril del Atl\u00e1ntico; la carretera Bogot\u00e1- Ch\u00eda; el Hospital Militar que es una belleza; la represa hidroel\u00e9ctrica de Lebrija; las Instalaciones de la refiner\u00eda de Barrancabermeja y de Paz del R\u00edo; el Observatorio Astron\u00f3mico; el Aeropuerto El Dorado; la Universidad Pedag\u00f3gica de Tunja y, \u00f3igame esto: mi General trajo la televisi\u00f3n al pa\u00eds, la te-le-vi-si\u00f3n mijo, \u00a1nos puso en\u00a0 contacto con el mundo!.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pregunte, pregunte qui\u00e9n le otorg\u00f3 a la mujer todos los derechos civiles y le van a tener que responder que fue mi General. No hombre, es que ahora que ya la mayor\u00eda de la gente sabe que mi General Rojas Pinilla va a ganar estas elecciones, todos los oligarcas y los reaccionarios est\u00e1n cagados de miedo, \u00a1cagados! &#8211; dec\u00eda Pach\u00f3n &#8211;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue huy\u00e9ndole a uno de esos soliloquios exacerbados del due\u00f1o de la librer\u00eda, cuando vio la invitaci\u00f3n pegada de uno de los vidrios laterales de la vitrina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era una hoja de papel tama\u00f1o oficio escrita a mano sobre el mime\u00f3grafo. Le atrajo su minuciosa elaboraci\u00f3n. Se pod\u00eda ver en ella una ilustraci\u00f3n caricaturesca del T\u00edo Sam simbolizando el poder norteamericano, que parec\u00eda intimidado por esa\u00a0 multitud de pu\u00f1os cerrados que brotaban desde el mapa de la Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se sinti\u00f3 seducido por la condici\u00f3n de la convocatoria en\u00a0 el sentido de llevar una vela de esperma para el \u201crito de la luz de nuestra Am\u00e9rica mestiza\u201d y el t\u00edtulo grandilocuente de la invitaci\u00f3n: \u201cPoemas Libertarios y Canciones de la Tierra\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No recodaba el nombre del poeta. La entrada era gratuita y el lugar era el Galp\u00f3n del Palacio de Bellas Artes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a eso de las siete de la noche acompa\u00f1ado de Efra\u00edn, un amigo reciente cuya pasi\u00f3n era el teatro. Cada uno llevaba su vela en el bolsillo de la chaqueta. Hac\u00eda un fr\u00edo intenso pero el cielo estaba despejado. Hab\u00eda afuera una multitud de hombres y mujeres de todas las edades, la mayor\u00eda con rostro universitario. Las puertas del galp\u00f3n se abrieron y todos entraron detr\u00e1s del \u201c\u00a1adelante, adelante\u00a0 compa\u00f1eros!\u201d que vocifer\u00f3 uno de los organizadores.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le prest\u00f3 muy poca atenci\u00f3n al discurso con el que se dio comienzo al evento porque estaba impactado con la presencia sorprendente, impensable, arrolladora, ah\u00ed a su lado, de la mujer mayor que lo hab\u00eda desquiciado meses antes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Empezaron a escucharse algunas canciones de la nueva trova cubana y descubri\u00f3 asombrado que ya no le parecieron tan malignas cuando pudo observar que ella y las dos amigas que la acompa\u00f1aban las repet\u00edan en coro.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una hora despu\u00e9s, no solo sinti\u00f3 que todos los asistentes parec\u00edan fundidos en una misma idea solidaria de hermandad, sino que ten\u00eda ya la seguridad de que el viejo profesor que la acompa\u00f1aba en el pasado no iba a aparecer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lleno de esperanzas y de expectativas, empez\u00f3 a aplaudir con fervor militante esas nuevas baladas con m\u00fasica del folclor chileno y argentino que convocaban a la uni\u00f3n de todos los pobres del mundo contra el explotador.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eran ya las nueve y treinta de la noche cuando dieron la instrucci\u00f3n de que las velas fueran encendidas y apareci\u00f3 el poeta \u201clibertario\u201d acompa\u00f1ado de una hermosa guitarrista que llen\u00f3 con sus notas al galp\u00f3n\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hacia las once de la noche, amparado en la certeza de que ya\u00a0 todos eran amigos de todos y estaban unidos por una misma y sola idea de fraternidad y de igualdad, le fue f\u00e1cil saber entre poema y aplauso, que ella se llamaba Amanda y que era profesora de Sociolog\u00eda de la Universidad de Caldas, que viv\u00eda sola en un peque\u00f1o apartamento por el barrio San Joaqu\u00edn y que hab\u00eda llegado desde Ibagu\u00e9 por los d\u00edas en los que la vio en la librer\u00eda y la sigui\u00f3 luego hasta Garibaldi.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le cont\u00f3 la an\u00e9cdota con un cierto pudor y ella ri\u00f3 con desparpajo.\u201d\u00a1Qu\u00e9 ni\u00f1o tan precoz!\u201d le dijo, pero no se neg\u00f3 a dejarse acompa\u00f1ar de \u00e9l cuando termin\u00f3 el espect\u00e1culo. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Efra\u00edn, solidario, hab\u00eda dicho que \u00e9l se ir\u00eda con las dos amigas, y entonces\u00a0 pudieron hacer el recorrido Amanda y \u00e9l por las calles solitarias, sumergidos en la neblina de la noche, ateridos del fr\u00edo y sin tocarse.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque ella llevaba un pesado abrigo que invitaba a refugiarse en \u00e9l, lo \u00fanico que hac\u00eda era hablarle de lo \u00faltimo que hab\u00eda estado leyendo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se trataba de un tal Paulo Freire y de su idea de la educaci\u00f3n \u201cproblematizadora\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, con su c\u00e1tedra en la Universidad, siente la necesidad de \u201cser una educadora capaz de re-hacer constantemente su acto \u2018cognoscente\u2019 en la \u2018cognocibilidad\u2019\u00a0 de los educandos \u00bfme entiendes? no quiero que mis alumnos sean recipientes d\u00f3ciles de dep\u00f3sitos, quiero que sean investigadores cr\u00edticos en di\u00e1logo conmigo, que me asumo como investigadora cr\u00edtica tambi\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No, no la entend\u00eda, s\u00f3lo se dejaba llevar por esa voz de ella, fascinado con la manera que ten\u00eda de pronunciar las nuevas palabras, fascinado con su gesto de unir el \u00edndice y el pulgar derechos para reafirmarle que \u201cla educaci\u00f3n se re-hace constantemente en la praxis, es decir, que para <em>ser<\/em> tiene que estar <em>siendo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo mira con esos ojos verdes y le pregunta si acaso lo est\u00e1 aburriendo, \u201ctengo el problema de no dejar hablar a los dem\u00e1s. &#8211; Cu\u00e9ntame ni\u00f1o \u00bfqu\u00e9 est\u00e1s leyendo por estos d\u00edas?\u201d-<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No, no lo aburre, \u00bfc\u00f3mo se le ocurre?, est\u00e1 feliz con ella. Si, ha estado leyendo un texto de Salvador Garmendia, son cuentos. El libro se llama \u201cDifuntos, extra\u00f1os y vol\u00e1tiles\u201d y le ha impactado uno en particular: \u201calusiones dom\u00e9sticas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un hombre &#8211; se llama Lorenzo &#8211;\u00a0 va a abrir la puerta del cuarto de ba\u00f1o de su\u00a0 casa en una tarde sin nombre\u00a0 y su mano derecha queda de repente pegada al picaporte, soldada al pomo de metal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es un fen\u00f3meno esperado, asumido con cierta resignaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Luego de intentar soltarse solo y sin ning\u00fan resultado,\u00a0 decide llamar a su mujer quien tambi\u00e9n observa lo sucedido como un accidente de la cotidianidad y trata de ayudarle rode\u00e1ndole la cintura con sus brazos y empujando hacia atr\u00e1s\u00a0 infructuosamente.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La escena es rid\u00edcula pero Garmendia la va narrando con\u00a0 toda seriedad, como una cr\u00f3nica.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Llega un hijo del colegio y se une con frenes\u00ed a esta lucha por zafar al padre del picaporte, luego entra una hija y m\u00e1s tarde el ni\u00f1o menor. Todos encadenados los unos a los otros halando hacia atr\u00e1s para salvar al padre, esforz\u00e1ndose, bufando, anim\u00e1ndose.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin darse cuenta, ya estaban frente a\u00a0 la puerta del apartamento de Amanda y ella le increp\u00f3: \u201cvas a tener que entrar y contarme el final del cuento, porque ya estoy muerta de la curiosidad\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es un espacio acogedor, con muy pocos muebles. La sala est\u00e1 llena de cojines en el suelo, cojines de colores y texturas diferentes, muchos candelabros y velones, objetos ind\u00edgenas, lanzas, flautas, cer\u00e1micas, libros. En la pared tres afiches en retablos: Uno que hace referencia a la pel\u00edcula \u201cEl Acorazado Potenkim\u201d; otro, un retrato de Freud en blanco y negro y un tercero que muestra el rostro de Lenin serio, solemne.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEsp\u00e9rame un momento\u201d \u2013 le dijo-<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sue\u00f1a. Piensa en lo que ser\u00e1 el amor sobre los cojines, planea cu\u00e1l puede ser la m\u00e1s seductora de las frases, la m\u00e1s certera, la m\u00e1s inteligente. Le asalta el temor de saber que ser\u00e1 su primera vez, pero es un temor que no tiene la fuerza de detener su sue\u00f1o.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La est\u00e1 imaginando desnuda, tierna, complaciente, y entonces siente sus pasos de regreso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Despojada del pesado abrigo, ella se sienta junto a \u00e9l sonriendo, trae una sola copa de vino en la mano, y la percibe inaccesible, due\u00f1a de su piel y de sus formas. Enciende un cigarrillo y le dice: \u201cbueno ni\u00f1o, soy toda o\u00eddos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Camina furioso, su reloj marca las doce y cuarenta y cinco de la madrugada, marcha con las manos en los bolsillos, herido en su amor propio.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Le exacerba el tono con el que le dice \u201cni\u00f1o\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Avanza hacia su casa en medio de esa noche fr\u00eda con la punzante sensaci\u00f3n de que Amanda no ha hecho nada distinto a burlarse de \u00e9l durante todo el tiempo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se le ocurre incluso que ese beso casto que le estamp\u00f3 en la frente al despedirlo, en el momento preciso en el que supo el final del cuento de Salvador Garmendia, no fue nada distinto a un gesto de agresi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El personaje se encuentra con una mujer que va a tener una gran influencia sobre su vida. 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