{"id":246,"date":"2009-02-20T13:36:44","date_gmt":"2009-02-20T13:36:44","guid":{"rendered":"http:\/\/metalecabeza.wordpress.com\/?p=246"},"modified":"2009-02-20T13:36:44","modified_gmt":"2009-02-20T13:36:44","slug":"capitulo-once","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moralescom.com\/site\/capitulo-once\/","title":{"rendered":"CAP\u00cdTULO ONCE"},"content":{"rendered":"<p><!--StartFragment--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u00a0Escribe: Alberto Morales<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El piano comienza con un ritmo cadencioso que atrae de inmediato la atenci\u00f3n de esa multitud reci\u00e9n llegada a \u201cEl Timbalero\u201d. Todos parecen extasiados<span>\u00a0 <\/span>cuando se deja venir la voz portentosa de Bobby Cruz que grita cantando:<em>\u201d \u00a1Oye, te traigo la peregrinadora! \u00a1Hay aja!\u201d<\/em><\/span><span>.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ese<span>\u00a0 <\/span>piano con su ritmo endemoniado se mete sin pedir permiso por la piel y por los huesos de los asistentes que ya se mueven como \u00e9l quiere. Entonces empiezan a sumarse uno a uno, todos los instrumentos de la orquesta. Ahora es la caja la que acompa\u00f1a al piano sin modificar el ritmo, y despu\u00e9s se suma la tumbadora, y llegan los bajos, y arriba el bong\u00f3 &#8211; el baile se calienta-<span>\u00a0 <\/span>suenan los timbales y en ese momento el guaguanc\u00f3 explota por fin, ya \u00edntegro, delirante, con el retumbar de las trompetas y el coro que canta: <em>\u201ctin- mar\u00edn- de- dos- ping\u00fc\u00e9- cucara macara- que- t\u00edtere fue\u201d<\/em><\/span><span>. \u00a1Es la locura!<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Para ese momento la pista est\u00e1 llena a reventar, ebria de danza. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Fue la noche en la que qued\u00f3 atrapado para siempre por el sonido explosivo y fascinante de maestro Richi Rey. Todav\u00eda la recuerda.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Era viernes. Ulises hab\u00eda persuadido al grupo sobre la necesidad de entrar a \u201cEl Timbalero\u201d a encontrarse con la salsa. \u201cEs una decisi\u00f3n pol\u00edtica\u201d \u2013 recuerda que les dijo- , \u201cla m\u00fasica tambi\u00e9n expresa una posici\u00f3n frente al atraso o el desarrollo\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Todos aceptaron la invitaci\u00f3n, menos Omar que se neg\u00f3 de plano y alcanz\u00f3 a murmurar que el gusto por ese tipo de fiestas artificiales, no era nada distinto a una desviaci\u00f3n peque\u00f1o- burguesa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Efra\u00edn y Eduardo tomaron<span>\u00a0 <\/span>la cosa con humor. \u201cNo sea sectario compa\u00f1ero\u201d \u2013 le dijeron-<span>\u00a0 <\/span>y caminaron felices hacia la discoteca. La \u00fanica mujer del grupo era Marlene, la compa\u00f1era de Ulises. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201cEl Timbalero\u201d quedaba sobre la avenida Alzate Avenda\u00f1o, unas cuadras m\u00e1s arriba de la Iglesia de Los Agustinos. El local era estrecho y profundo. Se trataba de un gran pasadizo repleto de mesas que conflu\u00edan hacia ese remedo de pista que se atiborraba con diez parejas a lo m\u00e1ximo, por lo que el baile era un desorden feliz que se ejercitaba obligadamente all\u00ed mismo en donde uno estaba, al lado de cada una de las mesas o apretujados contra la barra.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El sonido nos llegaba delicioso y estridente. Virtualmente no dejaba hablar. Todos nos hac\u00edamos entender a los gritos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ulises, que result\u00f3 amigo del hombre que controlaba la m\u00fasica, entr\u00f3 en una especie de \u00e9xtasis. Parec\u00eda un enajenado yendo y viniendo para que me pongan este disco y luego este otro y este tambi\u00e9n,<span>\u00a0 <\/span>gesticulando, haci\u00e9ndose entender en medio del estruendo feliz de esa noche inenarrable<span>\u00a0 <\/span>en la que nos entreg\u00f3 una lecci\u00f3n hist\u00f3rica sobre los or\u00edgenes y desarrollo de este ritmo, que empez\u00f3 a cocinarse en las calles latinas de Nueva York, compa\u00f1eros,<span>\u00a0 <\/span>y se propag\u00f3 luego por toda la extensi\u00f3n de nuestra Am\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Nos enteramos entonces de las aventuras de la Fania Records y de los sue\u00f1os de Johnny Pacheco y de Jerry Masucci.<span>\u00a0 <\/span>Nos sumergimos en los prodigios de Larry Harlow y de Willy Col\u00f3n; nos dejamos seducir por la voz portentosa de H\u00e9ctor Lavoe; bailamos al ritmo de Ray Barreto y de Eddie Palmieri y nos conmovimos hasta el llanto con las narraciones \u00e9picas de Rub\u00e9n Blades y de Cheo Feliciano.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ulises fue m\u00e1s lejos a\u00fan, porque parec\u00eda un iluminado. Le bast\u00f3 con que los bafles nos arrollaran con <em>\u201cel son de la vida dura en medio de mi aventura, son de la vida dura sin esperanza ninguna\u201d<\/em><\/span><span>, para que nos reclamara silencio. \u201c\u00a1Oigan!\u201d \u2013 nos dijo \u2013 \u201coigan con respeto compa\u00f1eros y acu\u00e9rdense de mi que ese tipo va a hacer historia\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Se levant\u00f3 de la mesa \u2013ya estaba ebrio- y pregunt\u00f3 con autoridad que \u00bfqui\u00e9n est\u00e1 sonando ah\u00ed, Armando?, y el hombre le respondi\u00f3 tambi\u00e9n a los gritos que se trataba de una orquesta nueva: Fruco y sus Tesos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201cAcu\u00e9rdense de mi\u201d nos volvi\u00f3 a decir en tono prof\u00e9tico, mientras repet\u00eda emocionado la tonada <em>\u201cal son de la vida dura que marca su derrotero\u2026\u201d<\/em><\/span><span>.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Si, Fruco lleg\u00f3 a ser un teso. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ah\u00ed, encerrado en la biblioteca del apartamento, siente un deje de nostalgia al recordar que a\u00f1os despu\u00e9s, siendo ya un hombre adulto y reci\u00e9n separado de la madre de sus hijas, regres\u00f3 a la ciudad acompa\u00f1ado por Melisa, una<span>\u00a0 <\/span>loca exquisita que se apareci\u00f3 en su vida como una tromba marina y que desapareci\u00f3 de la misma manera en que lleg\u00f3: Melisa fue una exhalaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Era el medio d\u00eda de un s\u00e1bado canicular de Junio y estaba uno al frente del otro apenas conoci\u00e9ndose. La hab\u00eda invitado a almorzar en el restaurante Versalles y, aunque hace esfuerzos, la memoria no le permite recordar cu\u00e1l fue el origen de esa conversaci\u00f3n intrascendente en la que \u00e9l le hizo una referencia a la salsa y, muy al desgaire, le habl\u00f3 de ese sitio m\u00e1gico de sus a\u00f1os j\u00f3venes: El Timbalero.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Algo debi\u00f3 haber visto ella en sus ojos que le desencaden\u00f3 ese entusiasmo repentino por ir a conocerlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>-\u201c\u00bfY, por qu\u00e9 no vamos all\u00e1 a bailar esta noche J\u00f3se?\u201d-<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201cEst\u00e1s loca Meli\u201d \u2013 le dijo \u2013 \u201ceso est\u00e1 como a ciento cuarenta kil\u00f3metros de distancia y adem\u00e1s ni siquiera s\u00e9 si el lugar todav\u00eda existe\u201d\u201d. Y ella respondi\u00f3 que ser\u00edan m\u00e1ximo cuatro horas en el carro; que d\u00f3nde estaba mi esp\u00edritu de aventura; que ya pensaba como un anciano venerable; que estar vivo es esto: tomar decisiones intempestivas J\u00f3se, dejarse llevar por el instinto. \u201cVas a ver que pasaremos un fin de semana delicioso\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Todo con Melisa era inexorable.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Llegaron a Manizales como a las siete de la noche y se registraron en un peque\u00f1o hotelito sobre la carrera veintitr\u00e9s, frente a la Catedral. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Melisa no le permiti\u00f3 que indagara si el sitio exist\u00eda o no. Le dijo que no importaba que estuviera o no estuviera all\u00ed en donde la memoria lo hab\u00eda dejado. Lo emocionante era ir hacia el encuentro de este recuerdo feliz y sorprenderse. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Timbalero estaba intacto: El mismo local estrecho y profundo, el mismo pasadizo repleto de mesas, el mismo remedo de pista que se atiborraba con las mismas diez parejas a lo m\u00e1ximo, el mismo desorden feliz, la misma m\u00fasica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>S\u00ed, todo era lo mismo, pero distinto. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00bfAcaso un halo de pobreza?, \u00bfuna sencillez proletaria?, \u00bfuna dejadez?; \u00bfuna cierta suciedad que gravitaba en los muebles y en los rostros nuevos, j\u00f3venes todos, que lo hac\u00edan sentir no solo viejo sino extranjero?.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Melisa lo rescat\u00f3 de los laberintos del desencanto con un gesto feliz: \u201cesto es la puter\u00eda J\u00f3se. \u00a1Qu\u00e9 ambiente tan tenaz!\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Bailaron toda la noche. El cuerpo prodigioso de Melisa, su ritmo y sus caderas, causaron sensaci\u00f3n. Los rodeaban en medio de la estrechez,<span>\u00a0 <\/span>los aplaud\u00edan, les gritaban que bailaran otra. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Salieron al amanecer, abrazados y tambale\u00e1ndose, totalmente ebrios, al punto que no tuvieron el valor de llevarse el carro. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Llegaron en Taxi al hotel y cayeron derrumbados. Despertaron a eso de las once de la ma\u00f1ana y decidi\u00f3, ah\u00ed en la biblioteca,<span>\u00a0 <\/span>que no quiere olvidar jam\u00e1s ese despertar er\u00f3tico de domingo, en un hotelito rom\u00e1ntico,<span>\u00a0 <\/span>en el que Melisa se lo devor\u00f3 vivo con todas las salsas. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Hab\u00eda regresado de Par\u00eds recientemente. Era bailarina de danza contempor\u00e1nea y la conoci\u00f3 a trav\u00e9s de Octavio, un amigo entra\u00f1able que hab\u00eda hecho carrera en la industria del espect\u00e1culo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Delgada y s\u00f3lida, trigue\u00f1a, deslumbrante, de piernas largas y un andar de garza, Melisa transpiraba un aire europeo que era casi agresivo. Al verla parec\u00eda lejana, inaccesible, pero una vez conversabas con ella descubr\u00edas una alegr\u00eda tierna y desbordada que te invad\u00eda por completo y casi no te dejaba respirar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Era intensa, de una espontaneidad que circulaba por las fronteras de la desfachatez, nada la apenaba, nada la deten\u00eda. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Tiene la plena conciencia de que fue seducido sin contemplaciones, utilizado y luego abandonado con cari\u00f1o y sin argumentos. Melisa ten\u00eda la virtud de no desencadenar rencores ni reclamos. Ella fue toda una experiencia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span><span>\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ya al amanecer de esa fiesta militante, \u201cEl Timbalero\u201d reposaba del esc\u00e1ndalo y solo sobreviv\u00edan dos mesas. El bolero se hab\u00eda abierto paso por entre los estragos de la salsa y<span>\u00a0 <\/span>Marco Antonio Mu\u00f1iz, a un volumen tenue, los dejaba conversar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Estaban ellos cuatro: Ulises, Efra\u00edn, Eduardo y \u00e9l, adem\u00e1s de Marlene y dos mujeres m\u00e1s que fueron sus parejas de baile de esa noche aunque nunca las hab\u00edan visto antes. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Salvo Marlene, las dos muchachas no parec\u00edan entender nada de lo que estaban hablando. Cabeceaban, se re\u00edan entre ellas, hac\u00edan intentos por despertar y segu\u00edan cabeceando.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En la otra mesa no pasaba nada. Dos hombres dorm\u00edan profundamente mientras sus parejas, sin saber qu\u00e9 hacer, fumaban como unas desesperadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span><span>\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ulises estaba en trance de c\u00e1tedra: <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201cEste es un<span>\u00a0 <\/span>problema que s\u00f3lo lo podemos entender si lo pensamos desde el punto de vista del marxismo-leninismo. Es un problema de contradicciones. Miren por ejemplo el significado del bambuco, que los defensores del atraso definen como la m\u00e1xima expresi\u00f3n del folclore de Colombia. Hay quienes olvidan que los ind\u00edgenas quechuas, ya domesticados, sol\u00edan interpretarlos mientras fabricaban piezas cer\u00e1micas\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201cMiren su recorrido geogr\u00e1fico, su desesperante sello rural. El bambuco se expandi\u00f3 desde el sur occidente en el departamento del Cauca, hacia el sur, Ecuador y Per\u00fa, y hacia el nororiente, precisamente hacia estos lados nuestros, tan pacatos, tan resistentes al cambio; para seguir<span>\u00a0 <\/span>luego hacia el Tolima, Cundinamarca, Boyac\u00e1 y los Santanderes, hasta convertirse no s\u00f3lo en un s\u00edmbolo nacional sino en un reflejo de lo que somos como pa\u00eds\u201d \u2013ahora adoptaba un tono de discurso- \u201c\u00a1una gran extensi\u00f3n de tierra sumida en el atraso, un pa\u00eds neocolonial y semi feudal condenado al ostracismo mientras contin\u00fae bajo la f\u00e9rula del imperialismo norteamericano!\u201d<span>\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201cD\u00edganme: \u00bfQu\u00e9 tipo de mundo es posible so\u00f1ar desde el bambuco?, \u00bfqu\u00e9 transformaci\u00f3n ha de surgir desde sus letras y sonidos arcaicos?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span><span>\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00bfSe movilizar\u00edan las masas al son del Dueto de Anta\u00f1o, de Obdulio y Juli\u00e1n, de los lamentos de Pel\u00f3n Santamarta?\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201c\u00bfQu\u00e9 se puede esperar de la bandola, del tiple, de la guitarra?\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201c\u00bfQu\u00e9 pueden hacer estos instrumentos al lado del piano, de los timbales, de las trompetas?\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201c\u00bfLe han prestado ustedes atenci\u00f3n alguna vez a las letras de los bambucos y de las guabinas?\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201c\u00a1No hay pasi\u00f3n, s\u00f3lo religiosidad abyecta!\u201d \u2013y entonces payaseaba cantando, haciendo gestos femeninos, burl\u00e1ndose: \u201c<em>ven ni\u00f1a de mi amor, ven a mi ranchito que te espero con ardor. Dulce y bella noviecita due\u00f1a de mi coraz\u00f3n, vamos a ver a la virgen y a pedirle protecci\u00f3n, y a rogarle con fe viva que bendiga nuestra uni\u00f3n\u2026<\/em><\/span><span>\u201d \u2013ahora pon\u00eda cara de furioso y regresaba a su voz normal- \u201c\u00a1que maricada!\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ya hab\u00edan llevado a las parejas hasta sus casas. Eran las seis y treinta de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado cuando se detuvieron ah\u00ed, sobre la carrera veintiuno, a tomarse un caldo hirviendo en las puertas del edificio de Telecom. Estaba feliz. Pens\u00f3 entonces que tener la oportunidad de analizar con nuevo ojos cosas que parec\u00edan antes tan poco trascendentales como los bambucos y las guabinas, era una bienaventuranza s\u00f3lo disfrutable desde los terrenos del marxismo leninismo.<span>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Se le volvi\u00f3 una costumbre visitar a aquel templo de la salsa para embriagarse con el sonido de Richi Rey y la voz de Bobby Cruz.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ya no era necesario hacerse acompa\u00f1ar de Ulises o de los otros compa\u00f1eros. Iba por lo menos una vez al mes, casi siempre con Urquijo, o con algunas amigas ocasionales, porque desde el rompimiento con Amanda no ten\u00eda una relaci\u00f3n estable.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Se caracterizaba por su disciplina y compromiso con las responsabilidades del Partido, asist\u00eda rigurosamente a las reuniones de la c\u00e9lula, pagaba las cuotas, no faltaba al grupo de estudio, cumpl\u00eda las tareas y hab\u00eda aceptado el d\u00eda anterior integrarse al Frente Cultural para dirigir un grupo de teatro en un<span>\u00a0 <\/span>colegio alejado de un barrio popular, en donde ya se contaba con algunos simpatizantes. Con tantas cosas buenas como las que le estaban pasando no se explicaba entonces \u2013 le dijo a Sonia mientras se tomaban una cerveza antes de ir a \u201cEl Timbalero\u201d, &#8211; cu\u00e1l era la causa de esa desaz\u00f3n que lo agobiaba. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sonia era una camarada del Partido. Ten\u00eda tal vez dos a\u00f1os m\u00e1s que \u00e9l, \u00bfacaso veintiuno?, y estudiaba Trabajo Social en la Universidad. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Era una morena rolliza de baja estatura que no solo deslumbraba con su rostro hermoso de nariz perfecta y ojos asombrosos, sino con la majestuosidad de su ritmo a la hora de bailar salsa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u201cHa de ser porque ya est\u00e1s pr\u00f3ximo a graduarte. \u2013 le respondi\u00f3 ella-<span>\u00a0 <\/span>Terminar el bachillerato es el final de una etapa muy importante de la vida. Te ha de tener nervioso la presentaci\u00f3n del examen de admisi\u00f3n en la Universidad, no s\u00e9, yo veo muchas razones \u2013y agreg\u00f3- \u00bfya decidiste qu\u00e9 carrera vas a escoger?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Desde ni\u00f1o hab\u00eda so\u00f1ado con ser Arquitecto pero todas las pruebas de aptitudes que le hab\u00edan hecho en el Colegio de los ni\u00f1os-bien lo orientaban hacia el Derecho y las Ciencias Pol\u00edticas. Tal vez esa era la raz\u00f3n de su angustia. \u00bfSe decid\u00eda por lo que entend\u00eda como una vocaci\u00f3n o le daba m\u00e1s importancia a una recomendaci\u00f3n t\u00e9cnica?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u00a0<\/p>\n<p><!--EndFragment--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Escribe: Alberto Morales El piano comienza con un ritmo cadencioso que atrae de inmediato la atenci\u00f3n de esa multitud reci\u00e9n llegada a \u201cEl Timbalero\u201d. Todos parecen extasiados\u00a0 cuando se deja venir la voz portentosa de Bobby Cruz que grita cantando:\u201d \u00a1Oye, te traigo la peregrinadora! \u00a1Hay aja!\u201d. 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