{"id":4389,"date":"2008-08-13T22:19:25","date_gmt":"2008-08-13T22:19:25","guid":{"rendered":"http:\/\/metalecabeza.wordpress.com\/?p=109"},"modified":"2008-08-13T22:19:25","modified_gmt":"2008-08-13T22:19:25","slug":"goce-mucho-con-este-capitulo-de-la-novela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moralescom.com\/site\/goce-mucho-con-este-capitulo-de-la-novela\/","title":{"rendered":"Goc\u00e9 mucho con este capitulo de la novela"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:left;\">Goc\u00e9 mucho con este capitulo de la novela porque cuenta c\u00f3mo fue &#8220;la primera vez&#8221;. \u00a1Erotismo Ventia!<\/p>\n<p style=\"text-align:left;\"><em>Escribe: Alberto Morales<\/em><\/p>\n<p>Bueno, el pelao se reencuentra con Amanda y ella lo lleva, por fin, a la cama. Es luego de un fracaso teatral.<br \/>\nSi quiere leer haga clic.<\/p>\n<p style=\"text-align:left;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align:left;\">SIETE<\/p>\n<p>Aunque parece revivirlo todo en sus detalles, no es capaz de describir esa sensaci\u00f3n que lo invadi\u00f3 al entrar a la sala de Teatro de la Universidad de Caldas.<br \/>\nEfra\u00edn lo invit\u00f3 a presenciar el ensayo del grupo y lleg\u00f3 cuando ya hab\u00edan empezado.<br \/>\nLa sala estaba oscura y vac\u00eda mientras all\u00e1 en el escenario, bajo una luz intensa, un grupo de actrices y de actores\u00a0 hac\u00edan ejercicios de calentamiento al ritmo acompasado que impon\u00eda la voz del director.<br \/>\nLo estremece el recuerdo. Tiene la tard\u00eda certeza de que los d\u00edas de teatro fueron quiz\u00e1s los m\u00e1s felices y decisivos de su existencia. Determinaron su relaci\u00f3n con el mundo y con la vida, fueron no solo el principio de su historia sino el argumento que le permiti\u00f3 encontrarse finalmente con la causa.<br \/>\nTodas las im\u00e1genes se agolpan: los textos de Enrique Buenaventura, los de Jairo An\u00edbal Ni\u00f1o, la lectura del \u201cMontecalvo\u201d, las obras sobre el tema de la masacre de las bananeras, Grotowski, Stanislavski, Bertold Brech, La Madre, el Festival de Teatro, el profesor Andreoni, los debates y los foros, el olor de la pintura fresca en los montajes, los ropajes ex\u00f3ticos de los personajes, el carm\u00edn; el polvo acumulado en las plantas de los pies a fuerza de recorrer mil veces el escenario en los ensayos; el otro polvo que anida en\u00a0 el vestuario, en los telones; el olor exquisito y alegre del cansancio; el p\u00e1nico esc\u00e9nico hasta segundos antes de iniciar la funci\u00f3n; las luces, las luces, los aplausos.<br \/>\nLo intent\u00f3 al principio con el grupo de teatro del colegio de los ni\u00f1os- bien. Solicit\u00f3 el ingreso y fue aceptado.<br \/>\nSe sorprendi\u00f3 al descubrir\u00a0 que en el grupo tambi\u00e9n participaban alumnas del Colegio de La Presentaci\u00f3n.<br \/>\nEstaban all\u00ed los excluidos, los muchachos y muchachas que no encajaban en otras actividades.<br \/>\nSolidarios en su desgracia, se convirtieron pronto en una logia feliz que hac\u00eda de cada lectura y de cada ensayo una fiesta memorable. All\u00ed, muchachos t\u00edmidos adquir\u00edan de repente una vigorosa personalidad cuando actuaban en los ensayos; muchachas anodinas reflejaban nuevos brillos y transpiraban bellezas ocultas al interpretar a otros personajes; j\u00f3venes parcos se convert\u00edan en actores locuaces. Fue un milagro.<br \/>\nNo recuerda con precisi\u00f3n el nombre del autor de su primer montaje, tampoco el nombre de quien dirigi\u00f3 la obra, pero si tiene una idea de la historia que se narraba.<br \/>\nEra teatro del absurdo.<br \/>\nUna funeraria de mascotas dirigida por un tirano que humilla hasta la exasperaci\u00f3n a su fr\u00e1gil dependiente, se encarga de engalanar las honras f\u00fanebres de los m\u00e1s diversos animales que ostentan nombres y apellidos altisonantes: \u201cGregorio S\u00e1nchez It\u00farbide\u201d ser\u00eda el nombre de un Collie; \u201cAriadna Sanclemente y\u00a0 Vel\u00e1squez\u201d el de una gata angora; entretanto sus amos, siempre caricaturescos y en las fronteras de la imbecilidad, arrastran denominaciones tales como \u201ccuqui\u201d, \u201cpochis\u201d o \u201cpecas\u201d.<br \/>\nLa trama busca contrastar la pobreza y el drama del dependiente que necesita un anticipo de manera desesperada, con el derroche de lujo y de extravagancia que exhiben tanto los funerales de las mascotas como las vidas de sus amos.<br \/>\nEs un mundo al rev\u00e9s. Finalmente, el dependiente muere solitario.<br \/>\nFueron cuatro meses delirantes en los que no hizo nada distinto a concentrarse en el montaje. No hubo amores, ni textos diferentes a los libretos, ni reuniones de amigos, ni acercamientos regulares a Mi Libro. Solo la obra de teatro.<br \/>\nRecorrieron todos los colegios de Manizales y en todos esos escenarios resonaron los aplausos.<br \/>\nFinalmente\u00a0 seleccionaron al grupo\u00a0 para representar a la ciudad en el festival departamental \u00ednter colegiado de teatro y llegaron con todas las expectativas a la funci\u00f3n de gala en el Centro Colombo Americano.<br \/>\nEra una sala con un escenario de verdad, con luces en parrillas dirigidas a control remoto, con telones, tramoya, camerinos y un aforo notable.<br \/>\nSintieron que les fue bien. La sala estaba llena\u00a0 pero no fue generosa con los aplausos.<br \/>\nLo entendi\u00f3 todo cuando se inici\u00f3 el foro, porque desde el principio los masacraron los universitarios.<br \/>\nLa obra era \u201creaccionaria\u201d, no se ajustaba a los par\u00e1metros del \u201crealismo socialista\u201d, era una caricatura \u201cburguesa\u201d en la que no exist\u00edan personajes; una alegor\u00eda propia de las reflexiones de los reaccionarios, que no reflejaba los intereses del proletariado y, sobre todo, su gran pecado consist\u00eda en guardar un silencio c\u00f3mplice con relaci\u00f3n a la existencia del enemigo de todos los pueblos del mundo: el imperialismo norteamericano. \u00bfAcaso no hab\u00edan tenido el valor de mencionarlo?<br \/>\nLa gran tarea, la gran obligaci\u00f3n del teatro contempor\u00e1neo era alinearse con las fuerzas liberadoras y con los intereses de los pobres, de los desfavorecidos, de los proletarios; porque era en ellos y solo en ellos, en donde descansaba el futuro promisorio e independiente de nuestra naci\u00f3n.<br \/>\nQuedaron devastados.<br \/>\nFue uno de los \u00faltimos en salir del teatro. Eran tal vez las nueve de la noche y se hab\u00eda tardado con intenci\u00f3n. No quer\u00eda hablar con nadie, no quer\u00eda encontrarse con ninguno de los amigos a los que hab\u00eda invitado. No quer\u00eda hablar con Sara que hab\u00eda asistido con la t\u00eda Nidia y dos de sus hermanas, no quer\u00eda hablar con Urquijo que fue tambi\u00e9n con otros compa\u00f1eros del barrio. Se debat\u00eda entre la verg\u00fcenza y la rabia.<br \/>\nY entonces, al salir a la calle, la vio recostada en el muro del frente, luciendo el mismo buzo rojo y\u00a0 pesado de la primera vez,\u00a0 fumando con gracia, esper\u00e1ndolo.<br \/>\nEra Amanda. Se acerc\u00f3 en silencio y lo abraz\u00f3.\u00a0 \u201c\u00bfMe acompa\u00f1as a tomarme un caf\u00e9?\u201d.<br \/>\nNo le dijo \u201cni\u00f1o\u201d.<br \/>\nSentados en \u201cGaribaldi\u201d (ya no se sent\u00eda un extra\u00f1o) la escuch\u00f3 decir que ella, all\u00e1 en el fondo de su alma, sab\u00eda que eso iba a pasar en el foro. Es el problema de la \u201csarampi\u00f3n\u201d marxista \u2013 le dijo\u00a0 \u2013 con el cuento del \u201crealismo\u201d quieren mandar a la mierda al arte y a la creatividad.<br \/>\nQue lo vio magn\u00edfico, es cierto. Que salvo el tic con el pa\u00f1uelo de la chaqueta que sacaba y guardaba como si no supiera que hacer con \u00e9l, todo estuvo muy bien. Que fue convincente, veros\u00edmil, persuasivo en su maldad. \u201cA ratos te odi\u00e9 por villano y eso ya habla muy bien de lo que hiciste en el escenario\u201d.<br \/>\nAhora lo mira coqueta, divertida, graciosa: \u201cCuando supe que estabas haciendo teatro y que participabas en la funci\u00f3n\u00a0 de hoy, decid\u00ed traerte un regalo\u201d \u2013 lo sorprendi\u00f3 \u2013 y entonces puso entre sus manos ese libro gris con letras negras y rojas en la car\u00e1tula: \u201cTeatro, Jean Genet, El Balc\u00f3n, Severa Vigilancia, Las Sirvientas, Editorial Losada, Buenos Aires\u201d.<br \/>\nTen\u00eda una dedicatoria extra\u00f1a: \u201cY la noche lleg\u00f3\u201d. No estaban escritos ni la\u00a0 fecha ni los nombres de ninguno de los dos.<br \/>\nDecidi\u00f3 no hacer comentarios.<br \/>\nEstaba alucinado con ella, extasiado con sus ojos y sus gestos. \u201cEstos marxoides no entienden nada \u2013 la escucha &#8211; . Mira, Genet hace una advertencia en este libro que deber\u00eda reconciliarte con tu montaje y con la vida: El artista o el poeta, no tiene por funci\u00f3n hallar la soluci\u00f3n pr\u00e1ctica de los problemas del mal. Que acepten ser malditos. Perder\u00e1n el alma, si la tienen; pero no importa:- \u00bfsi entiendes?- La obra ser\u00e1 una explosi\u00f3n activa, un acto a partir del cual el p\u00fablico reaccionar\u00e1, como quiera o como pueda. Algunos poetas de nuestros d\u00edas se entregan a una operaci\u00f3n muy curiosa: Cantan al Pueblo, a la Libertad, a la Revoluci\u00f3n, que por ser cantados se ven arrojados y clavados en un firmamento abstracto. \u00bfC\u00f3mo acerc\u00e1rseles, amarlos, vivirlos, si los han enviado tan extraordinariamente lejos?\u201d-\u00a0\u00a0 \u00bfLo ves?-<br \/>\nEl no entendi\u00f3 nada pero asinti\u00f3 con la cabeza y le sonri\u00f3 agradecido. Ella habl\u00f3 de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, de Sartre, de la est\u00e9tica y de la \u00e9tica, y \u00e9l escuch\u00f3 haciendo ocasionales gestos de aprobaci\u00f3n y disfrut\u00e1ndola, disfrut\u00e1ndola.<br \/>\n\u201cSolo la forma \u2013 dice Luk\u00e1cs \u2013 consigue que la vivencia del artista con los otros, con\u00a0 el p\u00fablico, se convierta en comunicaci\u00f3n, y gracias a esta comunicaci\u00f3n establecida, gracias a la posibilidad del efecto y la aparici\u00f3n verdadera del efecto, el arte llega a ser social\u2026\u201d<br \/>\nFue luego de un rato muy largo que ella, seductora, pronunci\u00f3 por fin las palabras m\u00e1gicas:<br \/>\n\u201c\u00bfMe acompa\u00f1as al apartamento?\u201d.<br \/>\nEst\u00e1n ah\u00ed en la sala. Eliana, su mujer, tiene invitados a cenar. Madrigal, uno de los amigos, trata de integrarlo a una discusi\u00f3n sobre la barbarie paramilitar y la barbarie de los guerrilleros, sobre c\u00f3mo el narcotr\u00e1fico todo lo corrompe, pero \u00e9l tarda en entender el llamado. Eliana\u00a0 interrumpe al amigo: \u201cNo le insistas\u201d \u2013 le dice- \u201clleva tres d\u00edas totalmente elevado y no he logrado que aterrice\u201d. \u201cEst\u00e1s exagerando\u201d \u2013 le responde \u00e9l, mientras decide levantarse hasta\u00a0 el balc\u00f3n con el argumento de buscar un poco de aire fresco. Tiene en sus manos un Whisky reci\u00e9n servido y la ciudad es, all\u00e1 abajo, una mar de luces diminutas que llenan todo el espacio posible.<br \/>\nEntonces aspira el aire, entrecierra los ojos,\u00a0 y se inunda de placer recordando todos y cada uno de los segundos vividos veinticinco a\u00f1os atr\u00e1s, en esa noche memorable.<br \/>\nAl llegar al apartamento, Amanda baj\u00f3 la intensidad de las luces de la sala, dej\u00f3 sonar un disco de Serrat\u00a0 y le dijo que se pusiera c\u00f3modo, que ya volv\u00eda. \u201cNo te pierdas\u201d.<br \/>\nLa vio regresar liberada del pesado buzo rojo, con una botella de vino tinto en una mano y dos copas en la otra. Luc\u00eda una camiseta blanca min\u00fascula, ajustada, de tirillas a los hombros y la falda larga con la que lleg\u00f3. Se hab\u00eda quitado los zapatos.<br \/>\nLe sirvi\u00f3 una copa abundante. \u201cBrindemos por\u2026\u201d \u2013 dijo -, y empez\u00f3 a hacer un gesto vago, como buscando una raz\u00f3n. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 brindamos?\u201d \u2013 pregunt\u00f3 coqueta- , y entonces \u00e9l respondi\u00f3 con rapidez, l\u00facido, brillante, con un texto aprendido para otra ocasi\u00f3n y otro amor remoto, pero que result\u00f3 impecable en ese momento: \u201c\u00a1Por mi coraz\u00f3n!\u201d, y antes de que ella pudiera replicar algo, Pablo Neruda, el eterno Pablo,\u00a0 volvi\u00f3 a ser enteramente suyo y nada m\u00e1s que suyo: \u201cSi solamente me tocaras el coraz\u00f3n, si solamente pusieras tu\u00a0 boca en mi coraz\u00f3n, tu fina boca, tus dientes. Si pusieras tu lengua como una flecha roja all\u00ed donde mi coraz\u00f3n polvoriento golpea, si soplaras en mi coraz\u00f3n, cerca del mar, llorando, sonar\u00eda con un\u00a0 ruido oscuro, como aguas vacilantes, como sangre, como un caracol agrio\u2026\u201d<br \/>\n\u201cNo me digas que eres un\u00a0 poeta\u201d -le dijo sorprendida- mientras sorb\u00eda un trago sin dejar de mirarlo. Entonces se acerc\u00f3 a \u00e9l muy lentamente y puso los labios en los suyos con mucha suavidad para verter en \u00e9l un chorro fresco de ese vino seco que ven\u00eda raudo de su boca, excitante, y que palade\u00f3 apenas un segundo antes de que la lengua de ella lo invadiera y sus labios y sus dientes lo aprisionaran en un beso lento, lento y largo.<br \/>\nNo tuvo que hacer nada, salvo tratar de dominar ese terror p\u00e1nico creciente que mientras pasaban los minutos y no obstante estar ebrio de placer, se fue apoderando paulatinamente de su cuerpo.<br \/>\nElla empez\u00f3 a susurrarle incoherencias, palabras peque\u00f1as, ronroneos, frases sueltas\u2026\u201dauxilio\u2026te quiero\u2026 \u00bfme sientes, me sientes?\u201d, mientras lo iba desnudando y se iba desnudando con pericia, sin afanes, con deleite.<br \/>\nElla estaba extendida sobre \u00e9l, con la cabeza a la altura de su vientre.<br \/>\nEsa sensaci\u00f3n de la piel de ella, desnuda, en contacto con su piel, el roce de sus pezones; esa visi\u00f3n de la explosi\u00f3n rubia de su pelo que parec\u00eda una llama ardiente y el cosquilleo exquisito de sus labios que transitaban ahora por su pecho y hac\u00edan realidad el poema\u2026\u201dsi solamente me tocaras el coraz\u00f3n, si solamente pusieras tu boca en mi coraz\u00f3n, tu fina boca, tus dientes\u2026\u201d era mas de lo que pod\u00eda haberle pedido a la existencia para su \u201cprimera vez\u201d.<br \/>\nFue entonces cuando sinti\u00f3 que la mano de Amanda se pos\u00f3 con delicadeza en su sexo y tuvo la evidencia dolorosa de que la excitaci\u00f3n que vibraba a lo largo y ancho de todos y cada uno de sus poros, no se compadec\u00eda con el tormento de esa virilidad fl\u00e1cida que estaba exhibiendo en aquel momento y que parec\u00eda deshacerse\u00a0 entre los dedos de ella.<br \/>\n\u201cNo te preocupes\u201d \u2013 le susurr\u00f3 Amanda con cari\u00f1o- \u201cya llegar\u00e1\u201d.<br \/>\nPero no baj\u00f3 la guardia. Insisti\u00f3 con ternura, lo acarici\u00f3 sin pudores y sin dudas, y mientras lo besaba\u00a0 y lo mordisqueaba con artilugios de odalisca, \u00e9l se iba sumergiendo en un estado de \u00e9xtasis\u00a0\u00a0 en el que el placer y la verg\u00fcenza parec\u00edan coexistir.<br \/>\nLa vio levantarse varias veces en la b\u00fasqueda del vino inagotable; se maravill\u00f3 con el esplendor desnudo de su cuerpo; pudo tenerla lo suficientemente cerca como para sumergirse en el infinito verde de sus ojos; supo en la avidez de los recorridos por la extensi\u00f3n de su epidermis, cu\u00e1les eran las diferencias exquisitas de todos sus\u00a0 sabores y se aprendi\u00f3 de memoria en los cuatro puntos cardinales\u00a0 de esa noche extraordinaria, la geograf\u00eda entera de su piel.<br \/>\nYa hacia el final, hubo un instante de delirio cuando Amanda\u00a0 aprision\u00f3 entre sus manos la mano izquierda de \u00e9l para conducirla lentamente por la superficie de su cuello y llevarla luego con delicadeza a dibujar el contorno de sus pechos y bajar con ella por su vientre, atravesando con lentitud el territorio de su pubis radiante, hasta guardarla cuidadosa entre el calor tibio de sus piernas, a la altura de su sexo, en donde ha debido\u00a0 apretarla con una fuerza nueva porque sinti\u00f3 de repente que su virilidad se ergu\u00eda y empezaba a responder.<br \/>\nPero fue un instante fugaz, casi un enga\u00f1o, un espejismo que dur\u00f3 s\u00f3lo unos segundos, porque cuando Amanda quiso cabalgar sobre \u00e9l con un gesto triunfante, ya era demasiado tarde.<br \/>\nElla sonri\u00f3 comprensiva, se abraz\u00f3 a \u00e9l para que escondiera entre sus pechos la verg\u00fcenza y le dijo en un susurro:<br \/>\n\u201cNo hay afanes\u2026otra vez ser\u00e1\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bueno, el pelao se reencuentra con Amanda y ella lo lleva, por fin, a la cama. 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