{"id":84,"date":"2008-07-29T21:21:01","date_gmt":"2008-07-29T21:21:01","guid":{"rendered":"http:\/\/metalecabeza.wordpress.com\/?p=65"},"modified":"2008-07-29T21:21:01","modified_gmt":"2008-07-29T21:21:01","slug":"le-adjunto-un-capitulo-de-la-novela-en-el-que-el-personaje-es-ebel-botero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moralescom.com\/site\/le-adjunto-un-capitulo-de-la-novela-en-el-que-el-personaje-es-ebel-botero\/","title":{"rendered":"Le adjunto un cap\u00edtulo de la novela en el que el personaje es Ebel Botero"},"content":{"rendered":"<p>Claro que el nombre del personaje no le dice nada, pero decid\u00ed hacerle un homenaje porque tuvo un acto de valent\u00eda intelectual que nadie le ha reconocido. Hay mucho de ficci\u00f3n en el relato, pero toda la historia es cierta y es verdadera.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">SEIS<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Piensa que cuando se integr\u00f3 al peri\u00f3dico \u201cJuventud\u201d del colegio de los ni\u00f1os-bien, dej\u00f3 de sentirse un advenedizo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hace memoria y recuerda el abismo existente entre los contenidos del primero y del \u00faltimo de los art\u00edculos publicados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Llevaba tal vez seis meses de haber iniciado sus estudios all\u00ed cuando ley\u00f3 en esa publicaci\u00f3n una emocionada apolog\u00eda de los Beatles. El estudiante que la suscrib\u00eda estaba maravillado con sus canciones y con su poderosa capacidad de convocatoria. El mundo estaba rendido a los pies del grupo ingl\u00e9s y el muchacho, en su exaltaci\u00f3n, solt\u00f3 la perla de que el cuarteto de Liverpool era para ese momento m\u00e1s famoso que Jesucristo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No pudo resistirse. Escribi\u00f3 una extensa r\u00e9plica poniendo patas arriba la tesis del estudiante rockero, no s\u00f3lo acorralando su argumentaci\u00f3n de la fama superior, sino haciendo a su vez una defensa de la personalidad p\u00fablica de El Salvador y su condici\u00f3n de Hijo de Dios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No s\u00f3lo se lo publicaron sino que ingres\u00f3 triunfante y bendecido a las huestes del peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ya para terminar el bachillerato, al a\u00f1o siguiente, su \u00faltimo escrito fue sobre los estragos del ma\u00edz transg\u00e9nico y su condici\u00f3n macabra de instrumento del imperialismo norteamericano. Ya era otro. Fue con esa edici\u00f3n que conoci\u00f3 al poeta Ebel Botero.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se divierte con el recuerdo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El personaje se hac\u00eda notar en medio de la multitud que transitaba por la estrechez de la acera de enfrente del Caf\u00e9 El Tr\u00e9bol. La memoria le dice que hab\u00eda llovido todo el d\u00eda y quedaba solo el efecto de unas gotitas imperceptibles que flotaban en el aire y que no parec\u00edan molestar a nadie, por lo que no se ve\u00edan paraguas abiertos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De estatura mediana y un sombrero bomb\u00edn, Ebel Botero parec\u00eda un personaje extra\u00eddo de alguna pel\u00edcula de los a\u00f1os veinte.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque vest\u00eda siempre de negro y llevaba siempre chaleco y corbat\u00edn, la diferencia diaria estaba concentrada en los colores explosivos del pa\u00f1uelo que luc\u00eda en la chaqueta y que no tiene memoria de haberlo visto repetir.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00eda en \u00e9l una dignidad extra\u00f1a y un porte imponente que se acrecentaba con esa manera suya tan inglesa de llevar el bast\u00f3n, o con el gesto rigurosamente\u00a0 acad\u00e9mico con el que cargaba sus libros.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bastaba con mirarlo para intuir en \u00e9l a un intelectual, y lo era de carne y hueso.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Caminaba pausado, sin urgencias. Le gustaba recorrer la carrera veintitr\u00e9s a esas horas de la tarde para recrear su vista lujuriosa con lo que era, para \u00e9l, un Potos\u00ed de muchachos adolescentes que iban en uno y otro sentido, saliendo de los colegios y atiborrando con su presencia todos los caf\u00e9s, helader\u00edas\u00a0 y juegos de billar que abundaban en el centro. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ebel siempre fue tema obligado para los estudiantes de bachillerato de la \u00e9poca y se cos\u00edan en torno a \u00e9l todo tipo de leyendas, originadas en el hecho de que era un encantador de serpientes, un seductor reconocido y un marica redomado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Asediaba a los muchachos con elegancia y con tacto luego de unos procesos de selecci\u00f3n cuidadosamente medidos y largamente meditados. Estaba armado de una paciencia a prueba de fracasos. \u201cEntre m\u00e1s dif\u00edciles m\u00e1s me gustan\u201d \u2013 dec\u00edan que se le o\u00eda decir \u2013<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en un encuentro casual que tuvo en Bogot\u00e1 con Nano Grand, convertido insospechadamente en un exitoso y reposado arquitecto, recordaron juntos a Ebel y rieron de nuevo con la respuesta monumental que este le arroj\u00f3 cuando aquel quiso someterlo a la verg\u00fcenza p\u00fablica, en ese viernes multitudinario en el que todos lo vieron pasar por el frente del Caf\u00e9 El Tr\u00e9bol.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cMe hizo quedar como un culo\u201d \u2013 reflexion\u00f3 Nano &#8211;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ya de regreso a la ciudad, lleg\u00f3 lleno de curiosidad con ese personaje lejano y quiso saber qu\u00e9 hab\u00eda sido de \u00e9l despu\u00e9s de tanto tiempo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Consult\u00f3 aqu\u00ed y all\u00e1 hasta aprender que Ebel hab\u00eda nacido en 1928; que su fascinaci\u00f3n con las letras se inici\u00f3 casi al mismo tiempo que empez\u00f3 a tener uso de raz\u00f3n; que al terminar el bachillerato, nadie se sorprendi\u00f3 con su determinaci\u00f3n de estudiar en la Universidad Javeriana Filosof\u00eda y Letras.\u00a0 Que viaj\u00f3 luego a la Universidad de Iowa en los Estados Unidos en donde hizo un Master en Lenguas y Literaturas Romances y mas tarde un PHD en la Universidad de California. Que hablaba con fluidez el ingl\u00e9s, el franc\u00e9s, el lat\u00edn y el italiano. Que colabor\u00f3 en varias revistas y peri\u00f3dicos de Estados Unidos; que tambi\u00e9n vivi\u00f3 en M\u00e9jico y en Chile ejerciendo como periodista y vinculado a m\u00faltiples actividades culturales, y que regres\u00f3 al pa\u00eds en donde escribi\u00f3 para los grandes diarios capitalinos El Tiempo y El Espectador, hasta aterrizar finalmente en Manizales en donde trabaj\u00f3 en el diario La Patria, reducido casi a nada, renunciando al oropel, en el papel de hombre invisible,\u00a0 ejerciendo un acto de coherencia intelectual que le gan\u00f3 incluso el respeto y el reconocimiento silencioso de sus contradictores.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entonces se le vino a la memoria esa historia aparatosa y fascinante que le cont\u00f3 alguna vez Jaime Hurtado, un\u00a0 compa\u00f1ero del colegio de los ni\u00f1os-bien.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ocurre que reci\u00e9n llegado del exterior y ya instalado en Bogot\u00e1, Ebel empez\u00f3 a hacer cr\u00edtica literaria. Lo hac\u00eda con determinaci\u00f3n, de manera disciplinada, inteligente y valerosa; derrumbando mitos y exacerbando a los c\u00edrculos culteranos de la \u00e9poca que no le perdonaban su irreverencia.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era altanero, si, pero conoc\u00eda del tema.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todos sus escritos desped\u00edan un halo de convicci\u00f3n que resultaba demoledor y persuasivo. No hab\u00eda manera de refutarlo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sus opiniones ten\u00edan pues el poder de lanzar a j\u00f3venes escritores por los abismos de la fama,\u00a0 o destrozar sin consideraciones a quienes ya hab\u00edan sido tocados por la gloria y la notoriedad. Ebel era as\u00ed mismo una estrella fulgurante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entonces, que un d\u00eda del a\u00f1o 1957 lleg\u00f3 a sus manos la primera novela de un joven periodista que ten\u00eda ya alg\u00fan nivel de resonancia.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era una historia simple en la que tres personajes (un ni\u00f1o, una madre y un abuelo) narran desde sus perspectivas lo que acontece en el cuarto sofocante de una casa de esquina en un pueblo remoto del Caribe, en donde el cad\u00e1ver solitario de un extra\u00f1o m\u00e9dico espera que le hagan el favor de enterrarlo, porque muri\u00f3 voluntariamente y proscrito, con la certeza \u00edntima de que lo iban a dejar podrir colgado de su soga de ahorcado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se llamaba \u201cLa Hojarasca\u201d y Ebel la hizo a\u00f1icos al derecho y al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando exactamente diez a\u00f1os despu\u00e9s tuvo el privilegio de ser uno de los primeros lectores de \u201cCien A\u00f1os de Soledad\u201d publicada por la Editorial Suramericana de Buenos Aires, tom\u00f3 la determinaci\u00f3n solemne de renunciar a la cr\u00edtica literaria, avergonzado sinceramente por no haber sido capaz de intuir el monstruoso escritor que anidaba en las p\u00e1ginas de la novela destrozada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se autoexili\u00f3 en ese pueblo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sus recuerdos reconstruyen el momento en el que conoci\u00f3 a Ebel.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00eda en el colegio mucha conmoci\u00f3n tanto entre los estudiantes como entre los profesores por su art\u00edculo sobre esa variedad de ma\u00edz transg\u00e9nico que los gringos estaban entregando a los mercados latinoamericanos, y que ocultaba en su formulaci\u00f3n el objetivo perverso de detener el incremento de nuestra poblaci\u00f3n, puesto que hac\u00eda inf\u00e9rtiles a quienes lo consum\u00edan. Era una denuncia recogida de alguna de esas nuevas publicaciones que ahora le\u00eda y cuya tem\u00e1tica eran los estragos que causaba el imperialismo norteamericano en los pa\u00edses del tercer mundo. \u00a1C\u00f3mo estaba cambiando!\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recibi\u00f3 el encargo de entregarle a Ebel, en su oficina de La Patria, un ejemplar de cortes\u00eda con la expectativa de que el escritor hiciera una rese\u00f1a. Fue amable al recibirlo y no olvida su mirada cuando le recorri\u00f3 el cuerpo como si le estuviera haciendo una radiograf\u00eda. Piensa que no ha de haberle generado ninguna atenci\u00f3n en particular porque lo despidi\u00f3 r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s apareci\u00f3 la rese\u00f1a en La Patria y en ella no solo resaltaba el dise\u00f1o y el conjunto del peri\u00f3dico juvenil, sino que le dedicaba dos renglones al art\u00edculo del ma\u00edz transg\u00e9nico. \u201cSe adivina un escritor en ciernes\u201d- dec\u00eda-\u00a0 y a \u00e9l casi se le sale el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy se le ocurre que acaso esa afirmaci\u00f3n fue un acto de coqueter\u00eda. \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De hecho, la conversaci\u00f3n con Nano Grand en torno a Ebel estuvo centrada en los galanteos que aquel tuvo que soportarle, en su acecho permanente y cauteloso, casi imperceptible; en el miedo que alcanz\u00f3 a sentir en su adolescencia ante la insistencia del escritor.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo del miedo en particular le caus\u00f3 sorpresa porque toda su vida record\u00f3 al Nano Grand como un verdadero cr\u00e1pula.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00edan estudiado juntos en el Instituto Universitario hasta su paso intempestivo al colegio de los ni\u00f1os- bien.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si, Nano era una tromba marina que introduc\u00eda el desorden por donde quiera que pasara. Su irreverencia llegaba a niveles superiores y su audacia no ten\u00eda fronteras ni raz\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fue capaz de pegarle en la espalda a \u201ccateto\u201d, el temible profesor de \u00e1lgebra, una hoja en la que se le\u00eda: \u201csoy un g\u00fcev\u00f3n\u201d. Hizo estragos una tarde de mi\u00e9rcoles con el \u201cpedo qu\u00edmico\u201d, un compuesto sulf\u00farico que hed\u00eda a mil demonios y que oblig\u00f3 a\u00a0 desocupar el sal\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Recuerda que\u00a0 hizo llorar as\u00ed mismo, con sus preguntas capciosas y sus impertinencias, a la profesora de espa\u00f1ol.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por poco descalabra al profesor de educaci\u00f3n f\u00edsica una ma\u00f1ana en la que lanz\u00f3 desde la terraza del colegio un pupitre desvencijado, que en el estruendo de la ca\u00edda desencaden\u00f3 una conmoci\u00f3n con decenas de damnificados por el susto. De hecho el padre capell\u00e1n sufri\u00f3 un preinfarto y a Rosita la bibliotecaria hubo que llevarla de urgencias a la Cl\u00ednica de la Presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n organiz\u00f3 Nano todas las fiestas que tuvieron en esos cinco a\u00f1os, desflor\u00f3 a todas las doncellas, cont\u00f3 los mejores chistes de que se tenga memoria y ri\u00f3 y ri\u00f3 cada minuto y cada hora de su vida de estudiante, hasta cuando se gradu\u00f3.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo extra\u00f1o es que nunca lo atraparon y jam\u00e1s recibi\u00f3 ni siquiera una<\/p>\n<p>amonestaci\u00f3n, porque fue capaz de ganarse el silencio solidario de todos los compa\u00f1eros, incluso el de sus v\u00edctimas, que soportaron privaciones y castigos pero jam\u00e1s cedieron a entregar su nombre, cuando se iniciaban los interrogatorios de los esbirros del rector.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Piensa que era normal que estuvieran todos\u00a0 en la puerta del caf\u00e9 El Tr\u00e9bol.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A esa hora las estudiantes del Colegio Antonia Santos y las del Liceo Femenino Isabel La Cat\u00f3lica empezaban a inundar la calle con\u00a0 sus falditas plegadas y sus piernitas de infarto, en grupos de a tres o cuatro, riendo como enajenadas y fingiendo que no escuchaban las barbaridades que les arroj\u00e1bamos desde todos los flancos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Era un ritual de coqueteos y encuentros que se repet\u00eda cada viernes y que a veces evolucionaba hacia noviazgos fugaces o a pasiones inconfesables.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un\u00a0 ritual que no fue neutralizado por el estruendo de la manifestaci\u00f3n que una cuadra m\u00e1s abajo, por la carrera 22, vitoreaba al candidato a la presidencia de la rep\u00fablica, General Gustavo Rojas Pinilla, quien visitaba la ciudad y hablar\u00eda m\u00e1s tarde en la Plaza de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo ocurri\u00f3 en fracciones de segundo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una vez Nano Grand alcanz\u00f3 a ver a Ebel transitando por la acera de en frente, se ocult\u00f3 h\u00e1bilmente tras las espaldas de quienes est\u00e1bamos en la puerta, baj\u00f3 un poco la cabeza e hizo con sus manos a la altura de la boca una especie de meg\u00e1fono como para darle mayor resonancia a lo que iba a decir. Tom\u00f3 aire y solt\u00f3 entonces esa frase escandalosa que rebot\u00f3 contra todas las paredes a las cinco y treinta y cinco minutos de la tarde de ese viernes, como si fuera el \u00fanico sonido que hubiese sido posible escuchar:\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ebel es maricaaaaaaaaaaaaaa!\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tiempo se detuvo.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Les pareci\u00f3, en medio del estupor, que el mundo segu\u00eda movi\u00e9ndose en c\u00e1mara lenta. Vieron asombrados como Ebel continu\u00f3 caminando imperturbable mientras levantaba su bast\u00f3n con un gesto elegante y displicente, giraba su cuerpo con una cierta gracia y se\u00f1alaba hacia donde estaban todos ellos, al mismo tiempo que expresaba de manera recia pero sin estridencia, esa respuesta que deton\u00f3 en los o\u00eddos de Nano Grand y en los de todos los muchachos de la puerta, como una poderosa bomba que fue capaz de opacar los v\u00edtores a mi general Rojas Pinilla que se escuchaban a lo lejos:\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEsa voz, me la he comido\u201d \u2013 eso fue exactamente lo que Ebel le dijo-<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claro que el nombre del personaje no le dice nada, pero decid\u00ed hacerle un homenaje porque tuvo un acto de valent\u00eda intelectual que nadie le ha reconocido. 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